Grupo Pedro Jaén
Si hay un consejo que los especialistas en cuidado de la piel repiten sin cesar es el de la necesidad de protegerse de la acción nociva de la radiación solar
Muchos de ellos afirman incluso que el fotoprotector es el mejor cosmético que existe. Te contamos por qué insisten en ello y cómo ponerlo en práctica.
Por qué debemos protegernos del sol
La radiación solar es la principal causa de fotoenvejecimiento cutáneo. Con este término designamos un conjunto de signos que hacen que nuestra piel luzca deteriorada: arrugas, falta de luminosidad, manchas y textura áspera. Además, la exposición prolongada a los rayos solares sin la protección adecuada está directamente relacionada con un riesgo mayor de desarrollar cáncer de piel.
Principales medidas de fotoprotección
Además de usar fotoprotector, debemos protegernos del sol con medidas de barrera (gorros y sombreros de ala ancha que proyecten sombra sobre la cara y el cuello, ropa ligera pero cubriente, gafas con lentes oscuras…) y hábitos tales como buscar la sombra, no tomar el sol en las horas centrales del día y prescindir de las cabinas de bronceado artificial. Si deseas lucir una piel bronceada de manera segura, la opción es recurrir al maquillaje o a los autobronceadores.
Cómo debemos escoger nuestro fotoprotector
El fotoprotector idóneo es de amplio espectro, es decir, protege frente a la radiación ultravioleta tipo A, ultravioleta tipo B, infrarrojos, luz visible e, incluso, luz azul (las que emiten las pantallas de los dispositivos electrónicos). Asimismo, debe tener un Factor de Protección Solar (FPS o SPF, sus siglas en inglés) de, al menos, 30; preferiblemente 50 en verano.
Existen formulaciones en el mercado adaptadas a todos los tipos de piel y varias presentaciones para facilitar su aplicación en cualquier momento. Además, muchas de ellas contienen ingredientes hidratantes, calmantes, antioxidantes… que añaden cualidades al producto. Si tienes dudas, no hay nada mejor que consultar con tu dermatólogo o farmacéutico.
¿Filtro solar físico o químico?
Los filtros solares químicos absorben la radiación ultravioleta y la transforman en energía calorífica segura para la piel. Por su parte, los filtros solares físicos, también llamados minerales, no absorben la radiación solar, sino que la reflejan impidiendo su efecto nocivo para la piel. Hasta hace poco, los filtros solares físicos tenían menos aceptación porque dejaban un velo blanquecino sobre la piel. No obstante, las fórmulas han mejorado para evitar este efecto sin restar beneficios a la crema solar.
Cómo aplicar el fotoprotector
A la hora de aplicar el fotoprotector hay que extender una cantidad generosa por toda la superficie de nuestra piel. Es importante no dejar fuera nariz, orejas, cuello, escote, nuca, empeines, hombros… y zonas calvas de la cabeza (en caso de que existan). Estas áreas son las grandes olvidadas al extender el producto y se queman con facilidad. Por otro lado, hay que reaplicarlo frecuentemente; esto es, cada dos horas o incluso menos si sudamos, hacemos deporte, nos rozamos con la ropa o las toallas y, en cualquier caso, siempre después de cada baño, incluso aunque usemos fotoprotectores resistentes al agua.
Cómo saber si mi fotoprotector está en buenas condiciones los pasos de cuidado facial
Generalmente, se recomienda desechar los envases de fotoprotector de un año para otro, dado que en ese tiempo no es posible garantizar la estabilidad y conservación de los filtros solares. En cualquier caso, debes deshacerte de un fotoprotector que presente sus componentes disgregados (la parte acuosa separada de la fracción grasa), tenga grumos, huela mal o haya cambiado de color.
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